El niño que todavía llevo dentro

10 Diciembre, 2008 at 10:28 pm | In Personal, Reflexión | 1 Comment

Tengo que reconocerlo: aún soy una persona muy infantil. Y es que opino que todo el mundo lleva dentro el niño que fue hace más o menos años, aunque otra cosa es que lo deje salir de vez en cuando o no (no me gustaría que nadie lo dejase dentro siempre ni que nadie lo tuviera siempre de paseo, todo hay que decirlo).

¿Que en qué me baso para decir que a veces soy como un niño? Más bien en tonterías, como ilusionarme por cosas tontas: darle al botoncito del ascensor, del bus, o de cualquier aparatito antes que cualquier otro lo haga. También en reirme como cuando tenía 9 años por dibujitos de la Warner o como cuando me pongo a decir tonterías y a pegar grititos estúpidamente sin motivo alguno.  Lo admito aunque pueda ser algo vergonzoso, también me encantan los columpios balancines de toda la vida y algunos juegos de mesa y de construcción que conservo fielmente (como pueden ser los Legos y “Pepe brazo largo”). Y la cosa puede ir más allá si me da ese ramalazo de infantilidad cuando también hay otra persona en el mismo estado que yo.

Porque básicamente hago muchas “tontás” a lo largo del día ya que así la vida es mucho más llevadera, aunque claro, no tengo motivos ni ganas para estar todo el día así, también tengo mis momentos de seriedad. Mi “niño interior” desde luego se corta con personas desconocidas y se anima a salir más a medida que congenio con la gente.

Yendo a otro tema relacionado con el niño que antaño éramos, debo reconocer que de pequeño cantaba mucho mejor que ahora (de hecho ahora maullo como un gato) y que hoy día sigo dibujando igual de mal que siempre, ¡que nadie me pida hacer algo más complicado que una persona con un circulito, un palo para el cuerpo y 4 palitos para las extremidades! Otra buena costumbre que tenía de pequeñín era que me pasaba el día en la calle, jugando y corriendo, cosa que ahora me cuesta algo más de trabajo y que no se llama jugar en la calle, sino ir al gimnasio a retener toda la juventud y salud que pueda el más tiempo posible.

Y a modo de conclusión, mis recuerdos de cuando era niño son muy buenos así que, ¿serán igual mis recuerdos de juventud cuando tenga 50 tacos? Es más complicado, pero espero que sí, aunque de todas formas no había nada mejor que ser niño, cuya única preocupación era tener dinero para comprarte un paquete de gusanitos y que tus padres te dejarán más tiempo en la calle.

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