La infancia secreta de algunos personajes.
2 Diciembre, 2008 at 8:46 pm | In Personajes | 1 Comment¿Alguna vez os preguntasteis qué tal fue la infancia de tal o cual o famoso? Aquí os dejo con unos cuantos secretos de algunos científicos, artistas y delincuentes.
Julio Verne: Con 8 años asistía en París a la escuela de madame Sambain, lugar en el que la viuda de un viejo marino le llenaba los oídos de las aventuras que corrió su difunto esposo. Esto fue el principio de la pasión de Julito por la aventura, y llegó a tal punto que se fugó de su colegio interno haciendo una cuerda a base de sábanas atadas unas a otras. Sin embargo, en su segundo intento de fuga, pensaba irse a las Antillas para conseguir un collar de perlas y regalárselo a su prima, de la que estaba enamorado. Obviamente esto fracasó estrépitosamente y como consencuencia se llevó una buena zurra del padre, momento en el cuál Julio prometió a su progenitor hacer viajes de aventuras sólo con la imaginación.
Quentin Tarantino: Según contó a la agencia EFE, cuando contaba con sólo 4 añitos, sacó a un pez de la pecera, lo echó al suelo y lo remató a pisotones. “No quiero que penseis que era un niño sádico, ni cosas por el estilo. No me di cuenta de lo que hize hasta que el pobre bicho ya estaba reventado” dijo en su defensa. Otra etapa de su niñez fue cuando su madre lo reprendía al escuchar de su boca un torrente de improperios cuando jugaba con sus soldaditos de juguete, pero el inocente Quentin respondía “No soy yo quien dice esas cosas mamá, son los personajes los que hablan así”.
Steven Spielberg: Odiaba las matemáticas, no entendía que era posible dividir 3 entre 4 “claro, porque no se puede poner el tres en el agujerito del cuatro” recriminaba a su padre el ingenuo Steve. Por aquel entonces, el pequeño futuro gran director era un apasionado de los trenes y se pasaba horas jugando con sus trenecitos de juguete. Por eso sus padres hartos de las pésimas notas, le dijeron que o sacaba mejores notas, o tirarían a la basura sus trenes. Con mucha tristeza, Steven cogió el tomavistas de su madre y grabó sus trenecitos mientras chocaban por última vez. Aquellas imágenes dieron comienzo a la gran pasión de Steven.
Stephen King: A los 12 años quedó profundamente conmovido por la muerte violenta de un chico de su vencindario. Se dice que por ello, las muertes de niños en sus libros son una constante, tal es el caso de “It”, “Cementerio de animales”, etc.
J. R. R. Tolkien: A los 6 años recibió un “mordisco amistoso” de una tarántula que le dejó durante días al borde de la muerte, y durante otro largo período de tiempo convaleciente en cama. Por ello, en tales momentos de aburrimiento, Tolkien se bebió una enciclopedia sobre seres mitológicos, sobre los que después formaría su particular mundo fantástico.
Woody Allen: Durante su infancia era objeto de destrucción de los compañeros de cole acosadores, que lo llamaban “Red” por su pelo de color rojo. Un día saliendo de sus clases de violín, tuvo la valía de llamar a uno de sus acosadores “pedazo de mula”. Como respuesta recibió una buenta tunda, y esto dio lugar a su breve pasión por el boxeo, ¡hasta ganó en trofeo escolar!
Hugo Chávez: La madre de este “angelito” siempre quiso que su hijito fuera sacerdote, por ello Huguito estuvo muchos años de su infancia de monaguillo en una parroquia. A pesar de todo, el gran amor de Chávez era el béisbol, y tal era la pasión que años después se alistó al ejército únicamente porque tenía la fama de poseer el mejor equipo de béisbol de Venezuela. Más todo esto es poco comparado con otro acto de su infancia: con 12 años le cortó la cabeza a un burro muerto y dejó tal objeto delante de la casa de la chica que amaba. Desde luego nunca tuvo buen gusto.
Thomas Alva Edison: Una sordera hacía pensar a los mayores de su alrededor que el pequeño Alva era “lento de entender”. Cuando tenía 12 años, salvó la vida del hijo del jefe de la estación de ferrocarriles, apartando al chico de la vía justo antes de que este pasara por la vía. El jefe, como recompensa lo obsequió con un curso de telegrafía que inspiraría a este gran inventor en el futuro.
Amy Winehouse: Solicitó beca para estudiar en una prestigiosa escuela de canto londinense. La directora, quería ver las ganas de la pequeña Amy, así que le preguntó su motivación, a lo que este respondió con total naturalidad “Mi historial escolar se resume en dos frases: no da de sí todo lo que puede y esperábamos más de ella. Estoy harta y quiero hacer lo que me gusta: cantar”. Fue un éxito porque consiguió dicha beca
Osama Bin Laden: Hijo de un poderoso constructor que consiguió una descendencia de 54 hijos, tuvo una infancia esplendorosa y se cree que era el favorito de su padre, pues compartía con él la aficción del desierto, los caballos y las armas de fuego. Cuando tenía 11 años su padre murió y le dejó gran parte de su fortuna.
Albert Einstein: Hasta la 5 años fue un negado para la escuela, pero esto cambio a raíz de un regalo que le hicieron cuando estaba en cama enfermo. Le regalaron para pasar las largas horas de reposo una brújula. Albert, interesado en cómo podría funcionar dicho objeto, empezó a mostrar un interés desmedido por la ciencia, y paró cuando comprendió realmente su funcionamiento.
(Nota: Anécdotas extraídas mayormente de la revista Quo, Nº 159 del mes de Diciembre, para más información visitar www.quo.es).
1 comentario »
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Muy bonito el post y además entretendio, que vida la de estos amigos.
Saludos cordiales.
comentario por senovilla — 10 Diciembre, 2008 #